viernes, 13 de junio de 2014

Jorge

Al día siguiente me levanté con un dolor de cabeza tremendo y la boca seca y áspera. La habitación daba vueltas a mi al rededor y en mis labios perduraba el sabor de sus labios ¿ qué había hecho? esa no era yo... Jamás habría hecho algo parecido en un estado normal (o eso quería creer).
Ya era mediodía así que mi desayuno fue la comida, cuando terminé de repente me acordé haberle dado mi numero de teléfono y corrí a por el móvil. Tenía un mensaje de un número desconocido, aunque su dueño no lo fuera tanto...
"Hola Emily soy David" se me cortó la respiración... ¿ Que quería decir ese mensaje? ¿Le gustaba?¿ Se acordaba de lo que pasó? ¿ Qué pasaría?¿Que pensaría de mi?... ¡Pero que idiota estaba siendo! Que m´-as daría... no volvería a suceder... Él tenía novia y le debía fidelidad, ella confiaría en él y... ¡yo! menuda sucia rastrera estaba hecha... no solo estaba traicionando mis principios, le estaba haciendo daño a otra mujer, y yo que me consideraba respetuosa con la gente... ¿Donde estaba mi respeto hacia esa desconocida chica? Yo os lo diré; me lo había pasado por el forro. Dios... Pero no podía parar de pensar en él...
Le contesté y ambos dejamos claro que no eramos esas personas, que lo que pasó fue un error y que no volvería a pasar. Así seguimos hablando y la verdad, nos caímos bien, era gracioso y majo... perfecto. ¡Mierda!
Mientras hablábamos me preguntó a ver si le podía dar mi numero a su amigo , el de las colchonetas. Yo por mi parte no vi inconveniente ¿porque no? Parecía majo así que le dije que sí. Y su amigo empezó a hablarme, resultó que se llamaba Jorge, jugaba con David al baloncesto y eran mejores amigos. Aunque David no le había contado nada de lo que había pasado entre nosotros y él... Bueno, digamos que Jorge es un feliciano de la vida.
Ya era el ultimo dia de fiestas y Jorge dijo de venir y yo entendí que vendria con sus amigos... Sinceramente esperaba que viniese con David y pensé "¡si! ¡que vengan!". Pero Jorge apareció solo... Y empezé a sentirme incomoda. Según avanzaba la noche el chico iba pegandeose más a mi, empezó a llamarme "brujita" y ese sentimiento fue creciendo y convirtiendose en repulsion. No me malinterpreteis es un tio genial es gracioso, majo, dulce... ese fue mi problema. Al final, me fui a casa y ¡como no!me acompañó a casa. Cuando llegamos al portal me despedí y me di la vuelta pero...
  -Brujita...- Me cogió de la muñeca me acercó más a él y me besó.



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