Al día siguiente, estaba destrozada. No salí de la cama hasta la hora de comer (otra vez) y me pasé la trade vagando por casa cual fantasma, lamentàndome de mi misma. Sinceramente, parecía in zombie ni siquiera me vestí, total, ¿para que? No tenía planeado salir a ningun sitio ni me apetecía y tenía mucho en que pensar.
Derrepente había pasado de estar sola y ver que mi destino era ser una vieja arrugada que vive con cinco gatos, a que dos chicos que apenas conocía me besasen... Pero eso no era todo. Ademàs eran mejores amigos y uno de ellos tenía novia. Mi vida era una telenovela.
-¡¡Emily!! ¡El perro tiene que saliir!
-Pero mamaaa le toca a Mireen
-¡Mentira!-saltó mi hermana- !yo lo he sacado a la mañana!-
-Ya claro y ¿¡quien lo sacó ayer Durante todo el día!?
-¡¡Miren, Emily!! ¡No me importa quién lo sacó ayer o antes de ayer la cosa es que el perro està sin salir y alguien tiene que sacarlo! Emily, tu hermana lo ha sacado esta mañana así que ahora lo sacas tù y no hay màs que hablar.
-Pero amaa... - dije aunque ya sabía que era una causa perdida.
-Emily saca al perro.
Cuando salí por la puerta el sol me dio de lleno y sentí su calor acariciando mi cara. Quiza esto de sacar al perro no había sido e tan mala idea. El viento soplaba suave moviendo las ojas y se oía a los pájaros cantar. Se nos había hacercado un perro y empezó a jugar con Banana (efectivamente mi perro se llama banana).
-Hola
-Hola- nos saludamos
-Que bien se le ve a Naska- le dije a Juana ( que era la dueña de Naska, un pastor alemán).
-Si la verdad, le llevo a un nuevo veterinario y estamos muy contentas con él.
-Pues se le nota... Parece que ha rejuvenecido unos años. Además es bastante mayor ¿no?¿Cuantos años tiene? ¿doce?
-¡Trece maja!
-Joe pues muy bien se le ve, me alegro.- nos quedamos mirando a los perros un rato y despues fine:
-Bueno vamos a seguir con el paseo.
-Si nosotros tambièn adiós.
-Ale adiós.
Solo di dos pasos cuando el telèfono sonó, número sin identificar.
-¿si ?
-Hola Emily.- Me quedé sin habla.
-¿Hola?¿Emily? ¿Me oyes?- Era él, era su voz, era David.
-Sisi lo siento
-¿Que tal todo?
-Bieen... -Le contestè extrañada.
-¿Estas bien? Suenas in poco rara...
-Ya esque me he sorprendido nada más.
-Es que estabamos por el barrio y se nos ha ocurrido llamarte.
-¿has dicho "nos"? Tú y ¿quièn más?
-Emm... Pensè que habrias guardado su número... Yo y Jorge.
Me quedé callada. ¿Cómo que él y Jorge? ¿Estaba loco? ¿En qué demonios estaba pensando al llamarme? Dios... ¡Esto era el fin del mundo!
-Bueno esque a él le daba vergüenza hablar contigo asíque te he llamado yo.
-¿Como buen samaritano que eres?-murmuré casi para mi misma.
-¿Qué?¿Has dicho algo?
-No, no nada.
-Entonces... ¿Dónde estás?
Led expliqué dónde estaba lo mejor que pude y esperé.
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